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Hacia una semana laboral de cuatro días
Por Jerry Brownstein
En las últimas décadas, la globalización, la automatización, la digitalización y la externalización han cambiado drásticamente la naturaleza del trabajo. Sin embargo, todavía nos aferramos a un horario para los trabajadores que fue diseñado para adaptarse a la forma en que la economía era hace un siglo. Puede que por fin haya llegado el momento de que eso cambie. Empresas de varios países han estado experimentando con el uso de una semana de cuatro días para sus empleados con la esperanza de que mejoren tanto los beneficios como la satisfacción de los trabajadores. El interés por este concepto creció dado que muchas personas tuvieron que trabajar desde casa debido a las restricciones del Covid. Esto les dio a ellos y a sus empleadores una nueva perspectiva sobre cómo desarrollar una visión más saludable del futuro equilibrio entre el trabajo y el ocio. En los últimos años, varias empresas han probado diferentes formas de reducir el tiempo de trabajo manteniendo la productividad, y ahora varios gobiernos progresistas han empezado a estudiar seriamente esta situación también.

La Primera Ministra escocesa, Nicola Sturgeon, ha introducido un programa “para permitir a las empresas explorar los beneficios de una semana laboral de cuatro días”, y la Primera Ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, también ha apoyado una iniciativa similar. Islandia ha hecho grandes progresos para hacer realidad este concepto, pero es aquí en España donde la semana laboral más corta está teniendo su evaluación más significativa. España se ha convertido en el primer país del mundo en ponerla a prueba con un proyecto piloto que se puso en marcha en septiembre de 2021. Varios centenares de empresas españolas han participado voluntariamente reduciendo la jornada laboral de sus empleados a 32 horas semanales y manteniendo los mismos salarios. Habrá flexibilidad, ya que algunos trabajadores trabajarán cuatro días completos, mientras que otros preferirán repartir sus 32 horas en cinco días. El Gobierno compensará a las empresas participantes por el aumento de los costes derivados de los cambios. Esta inversión se financiará a través de la parte correspondiente del Fondo de Recuperación del Coronavirus de la UE a España, y podría costar hasta 50 millones de euros.



Las experiencias anteriores con una semana de cuatro días fueron prometedoras. Cuando Microsoft Japón lo probó en 2019, su productividad aumentó un 40%, y el 92% de sus empleados dijeron ser más felices. La empresa tecnológica española Software Delsol comenzó a utilizar una semana de cuatro días en 2020, y su tasa de absentismo cayó un 28% mientras que los ingresos aumentaron un 25%. Pero el nuevo plan del Gobierno español es algo totalmente diferente: un programa nacional, respaldado por el Gobierno, destinado más a mejorar la salud pública que los beneficios, y que si tiene éxito, podría tener un impacto positivo en todo el mundo. Este tipo de iniciativa innovadora es importante en nuestro mundo moderno, en el que Internet ha difuminado la distinción entre trabajo y vida privada, sobre todo con la pandemia. “La semana de cuatro días nunca se ha probado a este nivel”, dice Héctor Tejero, coordinador político de Más País, el partido de izquierdas que ha presentado la propuesta. “Hasta ahora sólo había pruebas e investigaciones fragmentarias de distintos países”.



Antes de este programa español, la prueba más amplia de reducción de la jornada laboral se realizó en el pequeño país de Islandia. En respuesta a las demandas de los sindicatos y las organizaciones de base para un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal, el gobierno islandés llevó a cabo una serie de ensayos entre 2015 y 2019 para probar la eficacia de una semana laboral más corta. Los ensayos incluyeron varias industrias y varias formas diferentes de reducir el tiempo de trabajo sin recortar los salarios.



Los resultados fueron muy positivos, ya que los trabajadores declararon estar más felices, más sanos, menos estresados y con más tiempo para disfrutar. Por parte de los empresarios, la productividad no disminuyó, y en algunos sectores incluso aumentó. 

El gobierno islandés llegó a la conclusión de que la reducción de las horas de trabajo no sólo mejoró la moral de los trabajadores, sino que les impulsó a utilizar su tiempo en el trabajo de forma más eficiente. Se alegraron de tener más tiempo y energía para hacer cosas en su vida personal, y estos sentimientos positivos les hicieron mejores trabajadores. Los resultados de estos ensayos condujeron a una completa reestructuración de la mano de obra en Islandia. En 2021, el 86% de los trabajadores del país habían pasado a trabajar menos horas o tenían derecho a negociar menos horas.

Los empleados no solo son más felices, sino que también trabajan de manera más eficaz



En prácticamente todos los casos en los que se ha probado una semana más corta, los beneficios para los trabajadores han sido sustanciales. Tienen más tiempo para la vida personal y la familia, además de más energía para el desarrollo profesional, las aficiones y el ejercicio. Esta creciente tendencia tiene un gran impulso del que muchas grandes empresas se están haciendo eco. El gigante de los bienes de consumo Unilever está probando una semana de cuatro días en Nueva Zelanda, dando a su personal un 20% menos de horas de trabajo, pero manteniéndoles el sueldo completo. Según Nick Bangs, el director general, “las viejas formas de trabajar están anticuadas. Básicamente, se trata de una comprensión holística de cómo encajar el trabajo y la vida de forma que se mejore el bienestar mental y físico”.

Empresas de todo el mundo están descubriendo que, al cambiar a una semana de cuatro días, sus empleados no sólo son más felices, sino que trabajan de forma más eficaz y con menos distracciones. Se trata de una situación en la que todos ganan, ya que aumenta la productividad y la creatividad, mejora la contratación y la retención, disminuye el agotamiento y ofrece una vida más equilibrada a los trabajadores, todo ello sin recortar los salarios ni sacrificar el servicio al cliente. Un ejemplo típico de cómo se siente esto en la práctica viene de la empresa de publicación online 3D Issue, que pasó a una semana de cuatro días en 2020. Su director general, Paul McNulty, dice que antes de hacer el cambio dio a sus empleados la opción de un aumento de sueldo o una reducción de la jornada laboral, y ellos votaron a favor de lo segundo. Los resultados fueron inmediatos: “Al instante se vio gente más feliz, y la gente feliz trabaja mejor”. Parece que a esta idea le ha llegado su momento.






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