La tecnología 5G puede presentar problemas de salud y privacidad.

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La tecnología 5G se acerca
Por Jerry Brownstein
Desde la aparición de los primeros teléfonos móviles digitales en los años 90 al estándar actual 4G (4ª generación), la industria de las telecomunicaciones ha evolucionado velozmente en unas pocas décadas. Ahora estamos a punto de entrar en la quinta generación (5G), que promete velocidades de internet mucho mayores que las del 4G. Lo suficiente como para descargar una película completa en unos segundos. Lo que es más importante, la tecnología 5G permitirá la llegada de una nueva ola de aparatos conectados que tienen el potencial de cambiar enormemente la forma en que vivimos. Las empresas de telecomunicaciones están trabajando a toda velocidad para instalar los millones de torres que serán necesarias para completar el lanzamiento de la tecnología 5G, previsto para empezar en 2020. Ya está siendo testada en ciudades de todo el mundo, incluyendo aquí en España. Veamos qué es el 5G, qué puede hacer y sus potenciales peligros para nuestra salud y bienestar.



Los teléfonos 2G de los años 90 nos trajeron comunicaciones móviles digitales por primera vez, a los que se añadieron la mensajería SMS con email e internet limitados. En 2004 llegó el 3G con mejor acceso a internet, vídeo-llamadas, apps para móviles, etc. Esta tecnología fue haciéndose cada vez más eficiente hasta 2009, cuando fue superada por el 4G y después el 4G+ (en 2012), con toda la velocidad y asombrosas capacidades que usamos en los smartphones. La tecnología 5G promete llevar esto mucho más allá, permitiendo lo que se denomina el ‘Internet de las cosas’. Explicado de forma muy sencilla, esto supondrá que una amplia gama de aparatos y objetos tendrán la capacidad de transferir datos entre sí, sin ningún contacto ni intervención humana. Los coches inteligentes, los electrodomésticos inteligentes, los edificios inteligentes, las ciudades inteligentes, etc., estarán todos conectados, interactuando entre sí a un nivel mucho mayor que nada de lo que tenemos hoy en día. Este tipo de Inteligencia Artificial tendrá una influencia cada vez más acusada en nuestras vidas.



La tecnología que empleará el 5G es muy diferente de la que tenemos con el 4G. Para lograr tan increíble velocidad utilizarán lo que se denomina “microondas milimétricas” (MMW). Se trata de señales de alta frecuencia que tienen una enorme capacidad, pero cuyo alcance es corto, y que pueden verse bloqueadas fácilmente por edificios, árboles, etc... Para superar esos problemas, el 5G utiliza antenas con celdas pequeñas (“small cell” en inglés), que deben ser repartidas de forma más densa que las antenas 4G. En zonas urbanas será necesaria una antena más o menos cada 150 metros, lo cual significa que una cobertura global con 5G requiere millones de estas nuevas antenas. Las antenas “small cell” no serán necesarias en las zonas rurales, pero la mayoría de la población mundial ya vive en ciudades, personas que estarán constantemente expuestas a las radiaciones de MMW. No se han llevado a cabo aún estudios en profundidad sobre cómo afectará esto a los seres humanos, y sin embargo el despliegue continúa sin freno. Nuestros gobiernos y las empresas de telecomunicaciones nos dicen que no hay riesgos significativos para la salud por este enorme incremento de ondas electromagnéticas (CEM), pero existen pruebas convincentes de lo contrario.  

Existe una petición internacional (International EMF Scientist Appeal) lanzada por un grupo de más de 225 científicos reputados de 41 países que han pedido que se detenga el despliegue del 5G, diciendo: “Se está realizando sin tener en cuenta el creciente cuerpo de informes científicos que muestran tasas incrementales de riesgos graves para la salud que podrían ser causados por fuentes inalámbricas de CEM”. Los científicos van más alla, explicando: “Numerosas publicaciones científicas han mostrado que los efectos de los CEM sobre los organismos vivos pueden incluir un riesgo incrementado de cáncer, daño genético, cambios en el sistema reproductivo, déficits de aprendizaje y memoria, y desórdenes neurológicos”. También han apuntado a que la radiación CEM se disipa con la distancia, lo que significa que las fuentes que están cerca de ti son mucho más peligrosas que las que están más lejanas. Como hemos comentado anteriormente, las antenas “small cell” urbanas estarán mucho más cerca de las personas que las 4G actuales.
 

“Millones de antenas urbanas 5G y más de 20.000 satélites”

El alcance de estos posibles problemas de salud va más allá de los millones de torres 5G que se están colocando en zonas urbanas. También está previsto que hasta 20.000 satélites se podrán en órbita para emitir frecuencias microondas 5G a la Tierra. Pongamos esto en perspectiva: el número total de satélites que orbitan nuestro planeta ahora mismo es de unos 2.000, así que se prevén diez veces más satélites 5G que todos los demás juntos. Su objetivo es cubrir cada metro cuadrado del planeta con radiación microondas. Esta radiación es similar a las ondas que se utilizan para cocinar alimentos en un horno microondas y, cuando te ves expuesto a ellas, el 90% de la radiación es absorbida por tu piel. El Departamento de Defensa de los EE.UU. ya tiene un arma llamada el Sistema Activo de Negación (Active Denial System), que utiliza las MMWs para dispersar a las multitudes haciendo que la gente sienta como si la piel le ardiera.

Además de la inquietud por los potenciales efectos para la salud, también existen peligros de cara a nuestra privacidad y libertad. Los gobiernos y empresas tecnológicas están vendiendo el concepto 5G al público como una mejora enorme para el streaming por video de programas de entretenimiento, pero también se creará un sistema que podría permitir el control centralizado de cada aspecto de la vida humana.

Como decíamos antes, el 5G expandirá de forma exponencial el ‘Internet de las cosas’, de manera que mucho más de lo que hacemos esté controlado por ordenadores sin intervención humana. No es difícil imaginar que esto llevará a un mundo en el que máquinas sin rostro ni alma asuman una presencia cada vez mayor en nuestras vidas. También hay inquietud por la seguridad, ya que el internet de las cosas conectará a miles de millones de aparatos a internet utilizando billones de datos, todos los cuales deberán ser asegurados. Esto hará que sea más fácil para hackers robar tu información, pero los hackers no son el mayor de los problemas. La invasión de privacidad por parte de empresas y gobiernos será generalizada, ya que tendrán acceso a todos tus datos personales, para venderlos o utilizarlos para controlarte.


“El “Internet de las cosas” le da a las computadoras más control sobre nuestras vidas”

En este sentido, es importante tener en cuenta que la demanda por el 5G no vino de los consumidores. Casi todo el mundo estaba contento con sus teléfonos tal cual son. Claro que a todos nos gustaría un poco más de velocidad para el streaming, pero raro es que alguien use más que un pequeño porcentaje de las apps que ya están a nuestra disposición. Parece absurdo pensar que necesitemos esta masiva nueva infraestructura cuando las mejoras incrementales al sistema existente serían perfectamente suficientes. Por tanto, ¿qué está impulsando este tsunami de “progreso”? El empuje hacia el 5G vino de dos fuentes que se nutren del control de tus datos: las mega-corporaciones y los gobiernos cautivos de estas empresas. Para quienes valoran su privacidad, el 5G no supone la visión de algo mejor, sino el augurio de algo mucho peor. ¿Es ir más veloz siempre mejor? Pensémoslo... 

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